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Cuando la curiosidad se interpone

· 3 min read

Si me conoces, probablemente sepas que tiendo a darle demasiadas vueltas a las cosas. No hace tanto podía pasar una cantidad absurda de tiempo pensando qué calcetines ponerme.

Probablemente también sepas que me apasiona construir cosas y aprender, especialmente cuando se trata de software e IA.

Durante los últimos meses, estas dos cosas no han resultado ser la mejor combinación. He estado lidiando con la enorme cantidad de cosas que quiero construir o aprender. Constantemente me encuentro rodeado de ideas, proyectos, papers, tecnologías y temas que parecen genuinamente interesantes y que merece la pena explorar.

Pero hay un problema: solo puedes abarcar hasta cierto punto. Construir algo que entiendas en detalle, en lo que confíes y sobre lo que tengas control requiere tiempo. Desarrollar un conocimiento profundo sobre un tema también requiere mucho tiempo. Hoy en día, la IA puede ayudar muchísimo con ambas cosas, pero no creo que este hecho fundamental haya cambiado ni que vaya a cambiar nunca (aunque esa es solo mi opinión 🙂).

Y, al menos para mí, hacer varias cosas a la vez no conduce a un conocimiento profundo. Me gusta tener mi atención centrada en uno o, como mucho, dos proyectos. Cuando divido esa atención entre cinco cosas diferentes, técnicamente puede que esté haciendo más, pero no siento que esté aprendiendo realmente ninguna de ellas. Y, lo que es más importante, dejo de disfrutar del proceso (que, al final, es la principal razón por la que hago todo esto). Lo curioso es que cuantos más proyectos empezaba, menos terminaba.

Se convierte en una espiral. Antes de haber terminado un proyecto, ya has descubierto otras tres ideas que parecen aún más interesantes. Así que empiezas a explorarlas. Y antes de terminarlas, aparece otra cosa que capta tu atención. Es como el equivalente al doomscrolling para frikis. Siempre habrá otro paper interesante que leer, otro framework que probar, otro proyecto que construir, otra cosa que merezca la pena aprender.

Así que últimamente estoy intentando interiorizar un consejo que mi (muy inteligente) novia lleva tiempo metiéndome en la cabeza:

«Puedes tenerlo todo, pero no todo a la vez».

Póster de Everything Everywhere All at Once

Creo que esto es especialmente importante para las personas que son curiosas por naturaleza.

No tienes que dejar de tener ideas. No tienes que dejar de ser curioso. Simplemente tienes que decidir qué es importante para ti ahora mismo y priorizar en función de ello. Cuando empiezas a hacerlo, te das cuenta de que muchas de las cosas que parecen urgentes o emocionantes son, en realidad, solo ruido en relación con tus objetivos actuales.

Eso no significa que tengas que eliminar ese ruido. Apunta la idea. Guarda el paper. Añade el proyecto a favoritos. Seguirá estando ahí.

Simplemente explóralo cuando realmente sea el momento adecuado para hacerlo.

Jose